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domingo, septiembre 17, 2006

Hamas llama a la reconquista violenta de Sevilla en un cuento para niños

En el cuento, Sevilla reivindica su legado musulmán: “Sin embargo, los símbolos y expresiones culturales musulmanes resisten y quedan como testigos de la superioridad de la huella musulmana y el paso de célebres personajes como Averroes, Ibn al Arabi o el cadí Ayat ibn Muza”. Y concluye con un alegato a sus jóvenes lectores para que la reconquisten: “Espero que vosotros, mis queridos aprendices, me recuperéis y vuelva a estar junto al resto de las ciudades perdidas del último paraíso, en manos de los musulmanes, para que florezcan la felicidad y la vida sobre mi tierra, porque soy la novia de al-Ándalus”.

El movimiento para la resistencia islámica (Hamás) es más que un grupo terrorista, tal y como lo definen la Unión Europea y Estados Unidos. Además de formar y reclutar terroristas suicidas para cometer sangrientos atentados, es un partido político –el próximo día 25 se presenta por primera vez a la elecciones del Parlamento Palestino-, tiene la mayor red de escuelas de Gaza, organizaciones de caridad, hospitales y una revista infantil llamada Al Faeh que puede verse en internet (www.al-fateh.net). Es en el último número de esa revista, de diciembre de 2005, donde se incluye el cuento sobre Isbilah(Sevilla).

“La expresión Al Fateh hace referencia a Fatiha, la primera Sura del Corán, que abre el libro sagrado y con la que empezamos nuestros rezos”, explica un musulmán residente en España. “El nombre de la revista hace referencia a su misión: el principio, la iniciación de niños en la filosofía de Hamás”.

La revista se presenta con el dibujo de un niño rodeado de un ordenador, cartas y mariposas y una inscripción que se repite: “Jerusalén ocupada por los judíos”. Además, incluye varios relatos: Alejarse de la fama, La abuela, El niño generoso, Cuando quisiste al profeta, La herida de la dignidad, Las piedras son más fuertes y el único que hace referencia a España: “Yo soy una ciudad sevillana”.

Al Fateh muestra un libro con la media luna, el sol y, debajo, una imagen de La Meca y otra de Sevilla. Bajo esa imagen comienza el cuento: “Assalamu Aleikum, mis queridos aprendices. Quiero haceros saber quién soy. Soy la ciudad de Isbilah (Sevilla), la novia de al-Ándalus (España). Fui la capital del reino de Asbilia y estoy unida al océano Atlántico por el río Guadalquivir. Este gran río se abraza alrededor de mi cuello y compite en belleza con el Tigris, el Éufrates y el Nilo. Es un río navegable para barcos de excursión y de pesca y discurre durante 24 millas bajo las sombras de las fuentes y el canto de los pájaros”.

El relato continúa con un recorrido histórico. “Fui conquistada en el mes de Chabuan del año 94 de la hégira (el exilio de Mahoma) por tropas al mando del cabir Muza, después de un asedio que duró un mes. En el año 97 fue nombrado cadí Hayub, que trasladó la capital del reino a la ciudad de Córdoba. Después, en el año 214, Abderrahman edificó sobre mi tierra la mezquita y en el año 226 intentaron reconquistarla y fue quemada, pero las fuerzas que me defendían los repelieron hasta derrotarlos cerca de Toledo”. El calendario musulmán marca su año cero en el 622 de la era cristiana, cuando se produjo el exilio de Mahoma; así, el año 226, es el 848 de nuestra era.

El relato prosigue entre fotografías de monumentos sevillanos como la Torre del Oro, la Giralda y los Reales Alcázares, además de una vista del Guadalquivir y otra de la plaza de España. “En el 484 de la hégira pasé junto con mi ciudad hermana de Córdoba a manos de los morabitun. En el año 549 cedieron el mando a los almahadin (los que unifican) y fue convertida en capital durante el periodo andalusí. En el año 646 –1268 d.C.– fui asediada por Fernando III y soporté el asedio durante un año y cinco meses. Fui defendida por la fortaleza de mis murallas. Con mi caída terminó una época floreciente de los musulmanes, que me perdieron de sus manos”.

En el cuento, Sevilla reivindica su legado musulmán: “Sin embargo, los símbolos y expresiones culturales musulmanes resisten y quedan como testigos de la superioridad de la huella musulmana y el paso de célebres personajes como Averroes, Ibn al Arabi o el cadí Ayat ibn Muza”. Y concluye con un alegato a sus jóvenes lectores para que la reconquisten: “Espero que vosotros, mis queridos aprendices, me recuperéis y vuelva a estar junto al resto de las ciudades perdidas del último paraíso, en manos de los musulmanes, para que florezcan la felicidad y la vida sobre mi tierra, porque soy la novia de al-Ándalus”.

Fuentes de los servicios de información españoles, conocedoras del texto, expresan su sorpresa porque sea “Sevilla y no Córdoba o Granada” la protagonista del cuento. Añaden que la revista “forma parte de su proselitismo para captar jóvenes integristas. Al-Ándalus, que significa España, no Andalucía, forma parte de su mitología, como el descubrimiento de América para los españoles”. No en vano, Bin Laden y su número dos Ayman Al Zawahiri han hablado en sus mensajes de “evitar que en Palestina se repita la tragedia de al-Ándalus”, y los autores de los atentados del 11-M usaron también su nombre. Las mismas fuentes descartan que de esa narración pueda extraerse una amenaza a corto plazo: “Sevilla y otras historias son referentes casi mitológicos. Hamás está circunscrito a Palestina”.

La revista incluye también el dibujo de un niño a caballo con una cimitarra en la mano, junto a la leyenda: “A todos nuestros queridos niños y adolescentes, aquí está el Fat esperando vuestras fotos y vuestros correos. Os esperamos”. Un enlace de la edición electrónica de Al Fateh muestra niños y jóvenes heridos y muertos tras ataques israelíes. Otra página anima a los padres a enviar fotos de sus hijos y formar con ellas una galería al estilo de las que publican diarios occidentales para celebrar cumpleaños y bautizos. Pero en ella los padres celebran otro tipo de cosas: “Los niños de las piedras: imágenes de los luchadores de hoy y mañana”, y “estos niños son los terroristas de mañana, según Israel”.

Una de las imágenes muestra a un niño aspirante a terrorista suicida, vestido ya con pañuelo y armado con un fusil: “Soy Abu Al Barrah, natural de Jabalia. Mi único deseo es liberar las tierras sagradas y ser luchador. Es un honor”. Otras, a bebés de uno o dos años, algunas, a adolescentes.

Desde su fundación, en 1987, Hamás ha crecido en influencia social. De hecho, arrasó en las últimas elecciones municipales de Gaza (Palestina) y es la alternativa a Al Fatah para las elecciones de esta semana. Fuentes de los servicios de información españoles explican que Hamás “está libre de la corrupción del gobierno y ha ganado prestigio por sus escuelas y hospitales”. Según datos del International Crisis Group, su red de ayuda civil, llamada Da’wah, maneja entre 40 y 70 millones de dólares cada año, la mayoría procedentes de otros países árabes. Con ese presupuesto, da cobijo al 40 por ciento de la población de Gaza y al 10 por ciento de Cisjordania. El 65 por ciento de los niños de Gaza acuden a sus escuelas. También atiende a la población en los hospitales de Dar Al Islam, Al- Ghazi y en media docena de asociaciones benéficas y clubes deportivos.

Más dudosa es otra de sus actividades benéficas: Hamás paga entre 500 y 5.000 dólares a las familias de los terroristas que se suicidan, más cien dólares de sueldo mensual vitalicio.

Fuente: Madrid Habitable

1 Comments:

At <$BlogCommentDateTime$>, Blogger desdejartum said...

Pues si, hay hermosos monumentos árabes en Sevilla y en muchos más lugares de España, y hay que conservarlos porque forman parte del legado histórico. Pero de ahí a entregárselos a los asesinos del islam media un abismo.

 

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