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miércoles, septiembre 06, 2006

Gran lapidación: 6-mujeres-6

Nos enteramos a través del diario ABC que en Irán hay 6 mujeres en diversas cárceles, a la espera de que se cumpla su condena a morir lapidadas.

Todos los casos son horrendos, pero hay uno que muestra el tipo de justicia que se aplica en Irán. Ashraf Kolhari, de 37 años y madre de 4 hijos entre 9 y 19 años de edad, fue condenada a morir lapidada por adulterio. Espera en la cárcel de Evin, en Teherán, mientras cumple su segunda sentencia -15 años de prisión- por colaborar en la muerte de su marido. La ley establece que debe cumplir primero la pena de prisión, y luego ser condenada a muerte, pero para los jueces islámicos, la ley es lo que ellos dicen...

Esta señora había solicitado el divorcio en reiteradas ocasiones, pero siempre le fue negado. Finalmente, su marido murió en una pelea que sostuvo con un vecino, con el que -al parecer- su mujer mantenía un romance. La policía acusó a Ashraf de "fomentar la agresión". Motivo más que suficiente según las leyes islámicas (y su interpretación) para condenar a muerte a una mujer y dejar huérfanos a 4 niños.

El vecino fue condenado a 100 azotes por el adulterio, y luego fue condenado a muerte, en cumplimiento de la ley de «ghesas» (similar a la ley del Talión, ojo por ojo, diente por diente).

La presión internacional hasta ahora ha conseguido paralizar momentáneamente la ejecución de las sentencias de Ashraf y las otras 5 mujeres, pero no ha conseguido la conmutación de la pena.

Eso sí: el Código Penal iraní, que no será muy respetuoso de los derechos fundamentalews, es muy específico con respecto al modo de llevar a cabo la ejecución y al tipo de piedras que deben utilizarse.

El artículo 102 dispone que, para ser lapidados, los hombres deben ser enterrados hasta la cintura y, las mujeres, hasta el pecho.

El artículo 104 dispone que, para la ejecución de la pena por adulterio, deben utilizarse piedras «no tan grandes como para matar a la persona de uno o dos golpes, ni tan pequeñas como para no poder considerarlas piedras».

Hace 4 años, Hashemi Shahroudi, jefe de Poder Judicial de Irán, declaró de manera personal que no se iba aplicar la lapidación nunca más en el país. Sin embargo, él mismo sigue firmando condenas, que luego pone en suspenso, sin poder conmutarlas, ya que la jurisprudencia de los tribunales islámicos ha establecido en muchas ocasiones que aunque la pena se suspenda, nunca puede conmutarse, ya que la lapidación «es una ley de Dios», y los hombres no pueden cambiar las leyes divinas.

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